Nuestra amiga y colaboradora Cristina Ciancas comparte con todos nosotros su vivencia con la medicina sagrada del sapo Bufo Alvarius, una experiencia cumbre y un encuentro consigo misma con los que culmina -por ahora- largos años de búsqueda

Soy Cristina Ciancas, nací en 1969. De alguna manera en mi vida siempre he percibido mi felicidad. Muchas veces lo único que me hacía dudar eran las dudas que los demás me proponían, que me metían en una búsqueda constante de lo que ya era.

Un día mi amigo del alma me habló de la experiencia tope con tan buena suerte que al día siguiente pregunté a una amiga muy querida y me dijo que acababa de tomarla, que había sentido que se fundía en el todo, que era uno con los elementos, que se deshacía….La conozco hace tiempo y me ha acompañado en embarazos y duelos llevándome a sitios míos que me recordaban mi sabiduría interna.

Me decidí a tomar esta glándula y pasó un año hasta que la oportunidad se dio cerca de mi casa, cerca de mis hijos, tan solo a una hora de camino sin aviones ni grandes distancias. Así lo quería yo, con el padre de mis hijos velando por ellos en mi ausencia. Viajé una hora  acompañada de mis amigos. Llegamos a una casa en medio del campo, con mucho sol, eran como las once de la mañana, hacia mucho viento…nos hicieron un cuestionario sobre nuestra salud y comenzamos a tomar uno por uno…..era muy bonito ver las caras de mis dos amigos, acercarse, acariciarlos… pero mi curiosidad no quedaba satisfecha… intuía que algo muy grande estaba a punto de pasar… llegó mi momento y quedábamos por tomar un amigo y yo. El dr.  me dijo “Las señoritas primero” es lo último que recuerdo en el plano anterior. ….cogí aire con todas mis fuerzas como me indicaron y la resina empezó a entrar en mis pulmones… ¡TAN. TAN. TAN! sonidos de la tierra…vibración del ser….alivio…estaba yéndome, comenzaba a ser una con el todo una energía única de todos me hablaba,  me mecía….el sueño y la realidad se fundían en uno….¡madre mía! ¡ME QUIERO!… Tardé unos minutos en salir de ese estado. Dicen que toda la sabiduría de la tierra pasa a ti en unos minutos de información eterna….Respirando la vida….Sintiéndose por fin uno con LA FUENTE.

Desde que tome esta medicina sagrada por las noches, cuando ya he descansado, comienzo a sentir un amor inmedible en mi cuerpo y me salen palabras de amor….me acuerdo cuando la matrona en el parto de mi hijo mayor me decía…ABRE….AMOR…todo comenzando así, con una A con un SÍ…Así voy aceptando mi dimensión, mi viaje…mi nuevo traje que ya conocía pero que tenia olvidado.

Tiempo después he visto el video de la toma de la medicina, mis palabras…  le decía a la persona que me la había dado: “GRACIAS ERES MUY GRANDE”… quien comparte ese saber es alguien muy generoso de todo corazón abriendo la puerta de su alma a los demás…

Vi en el vídeo que me  había animado a irme moviendo “CRISTINA GUERRERA…ARRIBA..”.

Me DOY CUENTA que  no importan tanto las palabras ni lo que se vea desde fuera. La verdadera fuente esta dentro de nosotros mismos en lo que sentimos que somos. ¡¡¡Es incomparable con nada!!!

Sólo quiero añadir a este comentario algo que leí sobre esta sustancia: que es equivalente a la que producimos al nacer y al morir. Me siento afortunada de recordarlo, de volver y de estar aquí en mi vida cotidianamente inmensa. Muchas gracias a tod@s l@s que un día me habéis cuidado, los que me habéis mirado.

¡¡LA TIERRA ES NUESTRA, LA VIDA ES NUESTRA, SOMOS LIBRES!!

Fui volviendo poco a poco y vi a mi amiga querida. Vi en el video que le decía que había estado otra vez en el parto de mi hija…. Cinco años antes mi hija salió de mi por medios naturales en un doloroso trance en el que yo moría y ella salía con su cabeza de mi cuerpo. Era lo más grande que había vivido en mi vida. Y sin embargo esta vez ERA YO LA QUE NACIA la que me fundía, la que volvía a sentir por primera vez el tacto de la hierba, el aire en mi cuerpo… ahhhh el éxtasis de estar vivo… me fui moviendo y sentí que la naturaleza latía y vibraba y supe que siempre fue así solo que no me acordaba… mire al sol y vi que la gente que se muere de verdad físicamente vuelve a esa energía primal a esa fuente y que siempre estuvieron allí libres, sueltos y todos por igual porque no había diferencia… INMEDIBLE… ahora han pasado cinco días y recupero esa dimensión en mi vida cotidiana. Por fin he tenido la oportunidad de ir y volver. Puedo vivir ese amor en vida y me da mucho alivio, me siento agradecida, mimada y mecida por la naturaleza. Me gusta mi vida, me gusta sentirme suelta, tengo ganas de vivir mi vida…

Cristina Ciancas es trabajadora social y monitora de biodanza. Compagina su actividad profesional con sus dos grandes pasiones: el cuidado de sus hijos y el estudio del ser humano. Actualmente vive en Chiclana (Cádiz)