Envío GRATIS a partir de 40 €

Archivos por Etiqueta: Bio

Alimentación y Consciencia

alimentacion ecologica consciente

alimentacion ecologica consciente


Hay acuerdo general en que lo que comemos afecta a nuestra salud; también lo hay en que la manera en que lo producimos afecta al medio ambiente. Algunas personas hacen hincapié en lo primero, mientras que los de tendencia ecologista hacen mayor hincapié en lo segundo.
Pero quisiera profundizar en otro aspecto de la alimentación que generalmente se ignora y a mi modo de ver es de importancia capital, tanto o más que los anteriores, ya que de alguna manera les engloba a ambos: cómo nuestro estilo de alimentación (cómo y qué comemos) modifica nuestra visión del mundo y nuestro sentido de identidad. Dicho de otra manera, cómo la alimentación puede modificar la claridad de la inteligencia, e incluso diría que nuestro nivel de consciencia.
Normalmente cuando hablamos de salud y medio ambiente lo hacemos como de dos cosas separadas aunque relacionadas: yo estoy aquí, dentro de las fronteras de mi piel, y el planeta o la naturaleza están allí, más allá de mis fronteras. Es evidente que en esta visión subyace una dualidad básica. La frase que mejor resume esta mentalidad dualista es la tan manida “¡Salvemos el planeta!”, que a mí me parece la culminación del protagonismo egóico, más propia de un sentimiento verdaderamente ecologista: mi gran “yo” está aquí y tiene nada menos que la titánica labor de salvar el mundo.
Desde que comencé a conocer agricultores ecológicos y a consumir sus productos me sucede un curioso fenómeno que quisiera compartir: los alimentos han dejado de ser algo anónimo que se coge del lineal de un supermercado, normalmente una gran superficie, para convertirse en algo que tiene una historia y un proceso, las personas que los trabajan tienen nombres y caras, pienso en ellos y en el huerto cuando los como, y también en el río, que estará un poquito menos contaminado gracias a que no se usaron pesticidas ni herbicidas en los cultivos. A nivel medio ambiente la contribución es mínima, pero el cambio de percepción es muy importante. Me pongo en el lugar del agricultor, me pongo en el lugar del huerto y me pongo en el lugar del río. Después doy un pasito más y digo: soy el río, soy el huerto y soy el labrador, siento que he entrado en un circuito de sanación y que cuando los tengo en cuenta lo único que hago es aprender a cuidarme..
Y puesto que soy el medio ambiente, puedo decir que cada uno de nosotros somos el planeta, así que no tenemos que hacer ninguna hazaña ni salvar a nadie. Lo único que sería conveniente hacer es dejar de suicidarnos.

Alimentación Ecológica

ecologico

alimentacion ecologica


Quisiera contar algunas anécdotas para reflexionar y contextualizar este artículo:

  • Año 2000, paseando por la US 1 a su paso por la ciudad de Miami, soy testigo de una curiosa escena: docenas de policías armados, apoyados por coches patrulla y hasta por un helicóptero, flanquean a un pequeño grupo de manifestantes. Me acerco a averiguar quiénes pueden ser tan peligrosos personajes y compruebo con asombro que se trata de un pequeño grupo de ecologistas, apenas unas cuarenta personas, provistos de pancartas en las que expresan su oposición al tratado de libre comercio de América del Norte. Quince años después ya sabemos quién se ha beneficiado de dicho tratado. EEUU ha podido inundar el mercado de maíz subsidiado haciendo caer el precio que se pagaba hasta entonces a los campesinos mexicanos hasta un 70%; esto ha llevado a la quiebra a un millón y medio de pequeños agricultores, mientras grandes empresas importadoras (entre ellas el grupo Bimbo) han multiplicado sus beneficios.
  • Leo en la prensa especializada que una gran cadena de hamburgueserías americana ha llegado a un acuerdo de colaboración con una importante petrolera ¿española?, Repsol, para franquiciar 150 hamburgueserías en estaciones de servicio.

Y dos detalles para la esperanza:

  • Ollanta Humala, actual presidente del Perú ha promulgado una moratoria al ingreso de transgénicos en dicho país en los próximos diez años. La noticia ha sido celebrada con júbilo por los más prestigiosos cocineros del país que apuestan por la marca Perú como sinónimo de agricultura ecológica y biodiversidad, otro motivo más para visitar este maravilloso lugar, auténtico paraíso gastronómico.
  • Bután, el pequeño país budista al norte de la India en el que priman los índices de felicidad psicológica sobre el producto interior bruto, se ha convertido en el primer país del mundo en el que toda su agricultura es ecológica.

Ajenos a las grandes fuerzas que se mueven en el planeta relativas al futuro de nuestra alimentación, en el pequeño mundillo alternativo madrileño continuamos como siempre con nuestra actitud miope y provinciana, empeñados cada uno en convertirse en propietario exclusivo y excluyente de un pequeño nicho de mercado que sigue siendo minoritario, más poseídos por la envidia y el miedo a la competencia que por el deseo de dar a conocer las bondades de una alimentación sana y respetuosa con el medio ambiente.
El hecho es que, siendo como es para algunos la alimentación algo parecido a una religión, nadie parece ponerse de acuerdo en qué corriente es más recomendable y en base a qué criterios. Incluso dentro de un mismo movimiento parece ser que hay diferentes escuelas o sub-corrientes que tampoco se ponen de acuerdo entre ellas. Y entre tanta microfragmentación que parece llevarnos a la conclusión de que cada persona individual deberíamos inventar nuestra propia forma de alimentación adaptada a las necesidades particulares de nuestro organismo y de nuestra forma de vida, parece que nadie ha reparado en la cuestión fundamental: que de poco nos servirá ser vegetarianos, veganos, crudívoros o macrobióticos si los productos que compramos en las fruterías o en los supermercados vienen contaminados desde su origen por venenos químicos o provienen de semillas transgénicas.

Como consumidores tenemos muy poca información sobre el verdadero origen de los alimentos que compramos, y sin la información adecuada es muy difícil ejercitar el derecho a la libre elección. Pocas son las familias que sabrían decir cuál es la procedencia de las legumbres o de los cereales que consumen, más allá de si los cogieron del lineal de éste o de aquél supermercado, y lógicamente, no nos dará la misma garantía de calidad unas lentejas cultivadas en un pequeño cultivo familiar del Bierzo que en un monocultivo extensivo de la Pampa Argentina. El consumo de productos de la agricultura podría suponer un acercamiento y conocimiento entre productor y consumidor.
Personalmente, estando como está el mundo con millones de familias viviendo por debajo del umbral de la pobreza y seres pasando hambre, no me preocuparía demasiado si de vez en cuando hemos de sacrificar algún pollo o conejo, entiendo que hay un orden de prioridades por encima del sentimentalismo ecologista, y si además el animal ha tenido una vida digna y ha sido alimentado de manera natural, puede constituir un alimento saludable y contribuir al equilibrio de nuestra nutrición.

En Nuevos Druidas estamos concienciados de que consumidores y productores formamos parte de la misma cadena de toma de decisiones, cada una de las cuales, por pequeña que parezca, va conformando el modelo de sociedad en que viviremos el día de mañana. Las pequeñas elecciones al hacer la cesta de la compra pueden hacer tanto o más por cambiar la situación mundial como los grandes movimientos políticos. Además de indignarnos con quienes explotan los recursos naturales poseídos por la ceguera del egoísmo– que también se puede y no es incompatible – alimentarnos de manera informada y consciente mejorará nuestra salud y apoyará al pequeño agricultor sensato frente a la irresponsabilidad de las multinacionales del sector que priman la rentabilidad económica y los dividendos por encima de cualquier consideración humana o medioambiental.